Magia y Hechizos

Como un ser Iniciado
Francisco Cabrera
http://www.revistainvestigacion.com/
Es casi inevitable que con este título hayas tenido la tentación de leerlo, pero antes quiero dejarte claro que no voy a darte ninguna instrucción, ningún consejo ni mucho menos decirte cómo debes convertirte en un Iniciado.
Desde que se comienza a tener los primeros roces con el mundo de la magia, de las ciencias ocultas o de cualquier enseñanza esotérica empieza a merodear una pesada “mosca” alrededor una y otra vez. Una “mosca” que con el paso del tiempo se termina convirtiendo en una especie de ideal, de objetivo en la vida, del reflejo de un deseo inalcanzable.
Por supuesto, no vamos a entrar en un alargado debate sobre si existe o no la Iniciación, de si existe o no la Magia, de si existe o no... nos llevaría, probablemente, toda la vida discutiendo y perdiendo un precioso tiempo.
A día de hoy vivimos en un mundo muy complejo (así lo hemos hecho nosotros, no culpes al vecino) en el que no paramos de ver malas noticias en la televisión, en el que la muerte, el dolor y el sufrimiento lo vemos continuadamente (de vez en cuando nos compensa alguna buena noticia). La dificultad por sobrevivir cada vez se acrecienta más y más y todo eso nos conduce a la evasión, al rechazo a muchas cosas, a la desconfianza y al miedo; todos ellos, elementos básicos que permiten cualquier manipulación en una persona inestable e insegura de sí misma.
Ante esta situación y al no encontrar soportes para asegurar la estabilidad psicológica necesaria para una supervivencia básica se crean otros y el subconsciente hace el resto convirtiéndolos en ideales y objetivos a seguir como si se tratara de una misión divina. Pero antes de continuar, hagamos la pregunta de rigor ¿qué es un Iniciado?
Si nos basamos en las tradiciones esotéricas y herméticas del pasado, un Iniciado es una persona que recibe una serie de instrucciones espirituales y psíquicas a niveles de conocimiento que lo sitúan en una posición elevada. Tal conocimiento lo recibe con un objetivo determinado para la vida que le ha tocado vivir y que, generalmente, sirven para que el ser humano evolucione hacia un estado de mejoramiento espiritual, entre otras cosas. El Iniciado recibe así dotes especiales.
Hay mucho más de que hablar sobre el mundo del Iniciado y todo lo que gira en torno suyo, pero no es este el tema central de este escrito.
El miedo y la inseguridad hace que muchas personas busquen algo fuera de lo común, algo que les de un sustento suficiente para poder excusarse ante sí mismos y así nace un nuevo iniciado en cuanto se acercan al mundo del esoterismo. No todos los casos son iguales, ni tampoco todos los que se acercan a las aguas pantanosas del esoterismo y del ocultismo caen en esta especie de soberbia camuflada. Por supuesto, tampoco tiro por tierra al verdadero Iniciado.
Hoy abundan multitud de sociedades, grupos y hermandades, algunas con mejores intenciones que otras y, en casi todas, hay maestros o gurús dispuestos a “enseñar” a sus acólitos. Tampoco entraremos en si esta práctica es positiva o negativa, ya hay suficiente información sobre este asunto. El problema surge cuando esta debilidad que impulsa a la persona a querer ser un iniciado es detectado por uno de esos maestros o gurús que aprovecha el momento para sus objetivos más personales, sean o no espirituales. Entonces se crea un lazo y tanto el maestro como el acólito se defienden mutuamente con uñas y dientes si es necesario. El uno para defender sus intereses y el otro para defender su debilidad personal.
Con estos ingredientes y confusión en las ideas, surge esta equivocada Iniciación, que no es tal, sino más bien una comodidad mental con predisposiciones esotéricas. Pero lo más singular de esta tendencia es que estas personas “iniciadas” no se han hecho las preguntas de rigor:
¿Por qué y para qué serlo? ¿Cuál es el objetivo? ¿Es condicional o incondicional? ¿A dónde se quiere llegar con ello?...
Por supuesto, si no se realizan las otras preguntas ya clásicas: ¿Por qué estoy aquí? ¿Quienes somos? ¿A dónde vamos? Poco sentido tiene plantearse ser Iniciado, pues considero que debe ser el punto de partida y sin respuestas satisfactorias a estas cuestiones básicas y primarias dudo que se puedan encontrar respuestas al resto de cuestiones y planteamientos.
Y, claro está, antes de estas tres básicas cuestiones, quizás sí que hay que hacerse otra pregunta, posiblemente, más difícil de responder: ¿pero, de verdad quiero ser Iniciado?
